Pero la verdad es que muchos síntomas digestivos en bebés se parecen entre sí. Y no siempre el problema es el reflujo.
A veces son gases. Otras veces está tragando mucho aire. Incluso puede ser una sensibilidad a ciertos alimentos o simplemente inmadurez digestiva, que es súper común en los primeros meses.
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Regresar leche no siempre es señal de alarma
Muchos bebés regresan un poco de leche después de comer. De hecho, eso puede ser completamente normal durante los primeros meses. Sin embargo, no todo malestar digestivo significa reflujo.
6 cosas que podrían estar detrás del “reflujo” de tu bebé
- Gases acumulados. A veces el problema no es el reflujo, sino el aire que tragó mientras comía. Eso puede hacer que se retuerza, llore o se arquee.
- Tomar demasiada leche. Cuando un bebé come más de lo que necesita, es más fácil que regrese leche después.
- Flujo muy rápido del biberón. Si la leche sale demasiado rápido, puede tragar aire, atragantarse o terminar incómodo después de comer.
- Inmadurez digestiva. El sistema digestivo de los bebés todavía está aprendiendo a funcionar. Por eso muchos regresan leche durante los primeros meses.
- Sensibilidad o alergia a la proteína de leche de vaca. En algunos casos, el malestar digestivo viene de una sensibilidad alimentaria y no del reflujo como tal.
- Mala postura después de comer. Acostarlo inmediatamente o moverlo mucho después de la toma puede hacer que regrese más leche y se sienta incómodo.
Por ejemplo:
- arquea la espalda
- aprieta el cuerpo
- hace mucho esfuerzo
- se pone rojo
- quiere pecho o biberón a cada rato
- duerme incómodo
A veces el problema está en cómo está comiendo
Hay bebés que comen rapidísimo y terminan llenos de aire. Otros tienen un flujo de biberón demasiado fuerte. También pasa con algunos agarres al pecho. Incluso sobrealimentar puede hacer que regrese más leche.
Por eso, antes de pensar en medicamentos, vale la pena revisar cosas simples:
- hacer pausas durante la toma
- sacarle el aire con calma
- no acostarlo apenas termina de comer
- revisar el tamaño de la tetina
- observar si ciertos alimentos empeoran el malestar
Cuándo sí conviene revisarlo con el pediatra
Hay señales que sí ameritan atención del doctor:
- no sube bien de peso
- vomita con mucha fuerza
- rechaza las tomas
- parece tener dolor intenso siempre
- tiene sangre en vómito o popó
- tiene dificultad para respirar
Ahí ya no hablamos del típico “regurgita tantito”.
Ojo: no todos los bebés necesitan medicamento
En los últimos años, especialistas han advertido que muchos bebés reciben tratamiento para “reflujo” sin realmente necesitarlo. Y aunque los antiácidos suenan inofensivos, no se recomiendan si no hay un diagnóstico claro.
Porque sí: el reflujo existe. Pero no todo lo que parece reflujo, lo es.
