Esto aplica tanto para mamilas de silicona como de látex. Sin embargo, el látex suele desgastarse más rápido.
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Señales claras de que debes cambiarla antes
Más allá del tiempo, hay señales que indican que ya no es segura. Es importante que las revises con frecuencia.
- Se ve opaca o pegajosa
- Tiene grietas, fisuras o se estira demasiado
- El flujo cambió (sale más leche sin esfuerzo)
- Se deforma después de esterilizarla
- Tu bebé se atraganta más de lo normal
Si detectas cualquiera de estos puntos, cámbiala de inmediato. No esperes a cumplir el mes.
¿Por qué es importante no alargar su uso?
Con el tiempo, las mamilas acumulan bacterias y pierden su forma original. Esto puede afectar la alimentación de tu bebé de varias formas.
Por un lado, un flujo inadecuado puede provocar cólicos o atragantamiento. Por otro, una mamila dañada puede convertirse en un foco de contaminación.
Organismos como la Organización Mundial de la Salud y la American Academy of Pediatrics recomiendan mantener una higiene estricta en todos los utensilios de alimentación infantil. Esto incluye reemplazarlos regularmente.
Cómo alargar la vida útil (sin riesgos)
Aunque no debes extender su uso más allá de lo recomendado, sí puedes cuidarla mejor. Primero, lávala inmediatamente después de cada uso. Usa agua caliente y un cepillo especial. Después, esterilízala al menos una vez al día durante los primeros meses.
Además, evita exponerla al sol directo o a calor excesivo por tiempos prolongados. Esto acelera el desgaste del material. Por último, rota varias mamilas. Así reduces el uso intensivo de una sola.
Elegir el flujo correcto también importa
No todas las mamilas son iguales. Conforme tu bebé crece, necesita un flujo distinto.
- Recién nacido: flujo lento
- 3 meses: flujo medio
- 6 meses en adelante: flujo rápido
Si usas un flujo incorrecto, aunque la mamila sea nueva, puede generar molestias. Por eso, revisa siempre las indicaciones del fabricante. Cambiar la mamila del biberón cada 1 a 2 meses es una medida básica de seguridad. Sin embargo, las señales de desgaste mandan. Si notas cambios, no lo dudes.
Mantener este hábito no solo protege la salud de tu bebé. También mejora su experiencia al alimentarse.
