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«Estoy aburrido»: Por qué es clave para el desarrollo cerebral de tu crío

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El aburrimiento en los niños no siempre es algo negativo. También puede ser el espacio que su cerebro necesita para imaginar, crear y aprender a jugar por sí solo.

El aburrimiento es clave para el desarrollo cerebral
«Estoy aburrido», es una frase que se repite mucho en casa y suele provocar un impulso casi automático en papás para ponerles algo que hacer a los niños. Y aunque eso parece ayudar en el momento, también puede quitarle a su cerebro una oportunidad de aprender a imaginar, crear y entretenerse por sí solo.

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El aburrimiento no es malo

Aunque solemos pensar que aburrirse es perder el tiempo, en realidad para nuestros críos es una parte muy importante en su desarrollo infantil. De acuerdo a Child Mind Institute, los momentos sin estímulos pueden ayudar a los críos a que desarrollen habilidades internas como la creatividad, la iniciativa y la capacidad de resolver problemas.

El aburrimiento no es algo malo, muchas veces es simplemente el espacio que necesita su cerebro para empezar a moverse y a explorar su entorno.

“La clave es ayudar a que los niños aprendan cómo manejar su aburrimiento para que puedan desarrollar independencia y sientan el control sobre su propia felicidad y salud” aconseja la Dra. Lee – Psicóloga clínica en el Child Mind Institute.

Cuando tu crío no tiene una pantalla enfrente, una actividad fija o algo que lo entretenga, al principio puede sentirse incómodo. Pero justo después de ese momento es cuando empieza lo interesante para ellos, ese espacio mental le permite observar, explorar, conectar y empezar a inventar.

¿Qué pasa si nunca tiene ese espacio?

Cuando tu crío se acostumbra a recibir un entrenamiento constante, puede empezar a depender más de los estímulos externos para sentirse ocupado o regulado. No significa que tener una rutina sea mala, pero sí que cuando haya esos huecos del día en el que haya aburrimiento, su cerebro tiene menos oportunidad de desarollar habilidades.

Con el tiempo, esto puede reflejar niños que se frustran rápido, que no saben jugar solos o que necesitan que alguién más les diga siempre qué hacer. Muchas veces no es porque «no tengan imaginación», sino porque nunca se les dio el tiempo y espacio para activarla.

Entonces, ¿qué es lo que necesita?

Lo mejor es dejar algunos espacios abiertos en el día, trata de no intervenir cada vez que diga «estoy aburrido». A veces lo mejor que puedes hacer es no resolverlo en ese momento y darle su espacio para que investigue qué hacer.

Porque aburrirse un poco también le enseña a tolerar la incomodidad, a buscar recursos internos y a descubrir que no siempre necesita que mamá o papá les digan lo que deben hacer.

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