¿Por qué es importante hablar de tuberculosis?
La Organización Mundial de la Salud calcula que alrededor del 25% de la población mundial está infectada con tuberculosis, lo que significa que portan la bacteria sin síntomas, pero pueden desarrollar la enfermedad si su sistema inmunológico se debilita, lo que ocurre durante la vejez.
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De acuerdo con el licenciado Óscar Hernández Sepúlveda, experto en bioquímica diagnóstica y biología molecular explica que: “un número importante de personas se infectan con la bacteria Mycobacterium tuberculosis pero solo entre 5% y 10% desarrollará la enfermedad activa a lo largo de su vida, lo que dificulta su control epidemiológico”.
Síntomas más comunes de tuberculosis en adultos mayores
Cada 20 segundos una persona muere por tuberculosis en el mundo, de allí que la Organización Mundial de la Salud haga un llamado a la prevención cada 24 de marzo en el Día Mundial de la Tuberculosis.
Los síntomas más frecuentes incluyen: tos que no mejora y dura semanas, a veces con flema. Además, fiebre (especialmente por la tarde/noche), sudoración nocturna, pérdida de peso, fatiga y falta de apetito, lo que corresponde a señales de la tuberculosis más contagiosa: la pulmonar.
¿Es posible que los nietos se contagien? Si tus hijos viven con los abuelos o los visitan con frecuencia y alguno de ellos tuvo tuberculosis, es posible que los demás se enfermen.
“El contagio ocurre sobre todo en espacios cerrados, con poca ventilación y por exposición cercana y repetida (convivencia). Lo más importante para proteger a los nietos es actuar rápido y de manera ordenada”, explica el entrevistado. Sigue estos consejos:
- Si el abuelo tiene tuberculosis pulmonar, el resto de la familia deberá hacerse pruebas diagnósticas.
- Es importante ventilar tu casa (abre ventanas, cortinas y puertas)
- Evita que todos estén juntos en habitaciones cerradas.
- No compartas cubiertos, popotes ni beses en la boca a los más pequeños.
- Acude con el médico quien te dará el mejor tratamiento para curar o prevenir la enfermedad.
Los abuelos y nietos, los más vulnerables
“En los extremos de la vida, la tuberculosis afecta mucho, porque en los menores de edad aún no está fuerte el sistema inmune, y en los abuelos, ya está más debilitado”, explica Hernández Sepúlveda. Así, en adultos mayores hay varios factores que aumentan el riesgo:
- Baja de defensas con la edad (inmunidad menos eficiente).
- Más frecuencia de enfermedades crónicas (por ejemplo, diabetes), desnutrición, y uso de algunos medicamentos que reducen defensas.
- Mayor probabilidad de haber tenido contacto con TB en algún momento de su vida y que quede una infección “latente” que puede reactivarse después.
“La bacteria de la tuberculosis puede permanecer dormida durante años, incluso por más de una década, de allí la importancia de un óptimo diagnóstico”.
