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Tamiz de cadera: por qué es clave hacerlo a tiempo

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Qué es el tamiz de cadera en recién nacidos, a qué edad debes hacerlo y por qué es clave para detectar displasia de cadera a tiempo.

tamiz de cadera
Tu bebé puede verse perfecto. Se mueve, estira las piernas y no parece tener ninguna molestia. Pero hay condiciones que no se notan a simple vista. Una de ellas es la displasia del desarrollo de la cadera.

Por eso existe el tamiz de cadera: una evaluación que permite detectar a tiempo si la articulación de la cadera no se está formando correctamente.

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¿Qué es el tamiz de cadera?

Es un estudio que busca identificar alteraciones en la articulación de la cadera del recién nacido. La más común es la displasia, que ocurre cuando la cabeza del fémur no encaja bien en el acetábulo.

Si no se detecta temprano, puede causar problemas al gatear, caminar, dolor crónico o incluso cirugías más complejas en el futuro. Según la Secretaría de Salud, la detección oportuna reduce complicaciones y mejora el pronóstico funcional del bebé.

¿A qué edad se hace?

Aquí es donde muchas mamás se confunden. En los primeros días de vida, el pediatra realiza una exploración física con maniobras específicas. Sin embargo, el ultrasonido de cadera se recomienda entre la 4ª y 6ª semana de vida, sobre todo si hay factores de riesgo. La Academia Americana de Pediatría recomienda la evaluación clínica a todos los recién nacidos y estudios de imagen en bebés con mayor riesgo.

¿Quiénes tienen más riesgo?

Tu bebé tiene mayor probabilidad si:

  • Es niña
  • Nació en posición pélvica
  • Hay antecedentes familiares de displasia
  • Fue primer embarazo
  • Hubo poco líquido amniótico

Si se identifica alguno de estos factores, el ultrasonido es clave aunque la exploración física parezca normal.

¿Cómo se hace el estudio?

El tamiz de cadera por imagen se realiza con ultrasonido. No duele, no usa radiación y dura pocos minutos.

El especialista coloca un transductor sobre la cadera del bebé mientras está acostado de lado. El estudio permite ver si la articulación está bien formada o si hay inmadurez que requiera seguimiento.

Más adelante, después de los 4 a 6 meses, puede utilizarse radiografía, pero el ultrasonido es el método ideal en las primeras semanas, según la Organización Mundial de la Salud en sus lineamientos sobre detección temprana de alteraciones musculoesqueléticas.

¿Qué pasa si detectan algo?

Depende del grado. En muchos casos, cuando se detecta temprano, el tratamiento consiste en el uso de un arnés especial que mantiene la cadera en posición correcta para que termine de formarse bien. Cuando el diagnóstico es tardío, el tratamiento puede ser más complejo e incluso quirúrgico. Por eso el tiempo sí importa.

En México, el tamiz ortopédico forma parte de las revisiones pediátricas. Sin embargo, el ultrasonido no siempre se solicita de rutina si no hay factores de riesgo. Por eso vale la pena preguntarle directamente a tu pediatra si tu bebé necesita estudio de imagen, aunque todo parezca estar bien.

La displasia de cadera no siempre da señales tempranas. Pero detectarla a tiempo puede cambiar por completo el futuro de tu hijo. Y en temas de desarrollo, anticiparte siempre es mejor que corregir después.

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