Posparto vs. Perimenopausia
Primero que nada, hay un elemento muy importante en estas dos etapas: las hormonas. Y aunque ambos periodos tienen cambios hormonales muy fuertes, existen algunos síntomas que pueden ser diferentes:
Síntomas posparto comunes:
- Fatiga
- Incontinencia urinaria y cambios en el suelo pélvico
- Cambios de humor
- Niebla mental
- Cambios en las boobs debido a la lactancia
Síntomas comunes de la perimenopausia:
- Sofocos
- Cambios de humor
- Ciclos menstruales irregulares
- Trastornos del sueño
- Niebla mental
Y la pregunta más común, ¿entonces, cuáles son sus principales diferencias? La mayor diferencia es que los síntomas previos a la menopausia duran mucho más, mientras que los síntomas posparto disminuyen con el paso de las semanas y meses. ¡Qué alegría!
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Otro dato importante es que los cambios posparto ocurren casi casi de la noche a la mañana, mientras que la perimenopausia puede prolongarse por un periodo de tiempo bastante largo.
¿Por qué es importante identificar en qué etapa estás?
Entender qué está pasando con tu cuerpo va mucho más allá de ponerle nombre a lo que sientes. Identificar si los cambios tienen que ver con la perimenopausia o con otra etapa es clave, porque las opciones de tratamiento no son las mismas. En el caso de las mujeres en perimenopausia, por ejemplo, es importante que conozcan y puedan evaluar alternativas como la terapia hormonal, siempre acompañadas por un profesional de la salud.
Pero más allá del tratamiento específico, hay algo muy importante: las mujeres no tienen por qué atravesar esta etapa solas ni en silencio. Sentirse cansada, irritable, con cambios en el sueño o en el cuerpo no es algo que se deba normalizar al punto de aguantar sin preguntar.
“No necesitas llegar a un punto extremo para buscar ayuda, ni esperar a que los síntomas sean insoportables”, explica la especialista Tetenbaum, terapeuta radicada en Nueva York especializada en salud mental reproductiva femenina. Y la Dra. Hill, psicóloga evolutiva y experta en hormonas de la Universidad Cristiana de Texas, lo refuerza con una idea clave: no hay que esperar a que sea «lo suficientemente grave» para poner atención. Escuchar las señales del cuerpo, hacer preguntas y pedir ayuda también es parte del autocuidado.
