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No son niños pero tampoco adultos
El primer paso para que los planes familiares con adolescentes funcionen, es aceptar que tus hijos ya no buscan lo mismo que antes. A ellos ya no les interesan los juegos infantiles, aunque tampoco están listos para salir de la fiesta como adultos. Escucharlos, preguntarles qué es lo que les gusta y darles hasta cierto punto «control» sobre lo que eligen, puede hacer la diferencia.
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Actividades en las que todos ganan
Los mejores planes familiares con adolescentes son esos en los que nadie se siente obligado a participar. Por ejemplo, salir a comer a un lugar que ellos elijan o hacer una tarde de pelis donde éstas hayan sido sometidas a votación antes. La clave está en tratar de compartir tiempo sin que parezca una imposición.
Una escapadita de fin de semana, una visita a un pueblo mágico o una ida al cine puede ser suficiente para salir de la rutina. Normalmente los adolescentes valoran mucho más los momentos espontáneos que las actividades que casi casi necesitan un horario para saber qué es lo que sigue. Incluir pausas, espacios y descansos ayuda mucho a que ellos no se sientan saturados u obligados a convivir.
Planes que incluyan su mundo
Integrar lo que les gusta es más que necesario. Si les gusta la música, los conciertos o los videojuegos ¿por qué no atreverte a probarlos para compartir un momento con ellos? No se trata de que los planes familiares con adolescentes sean tradicionales, sino de que sean significativos.
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Lo que sí tienes que saber
Una realidad es que no todos los planes serán un éxito y eso está bien. Lo importante es mantener viva esa intención de querer convivir, porque la adolescencia es una etapa que, aunque los críos no lo demuestren, siguen necesitando soporte y conexión emocional. Además de que este tipo de planes crean recuerdos y confianza que se verá reflejada más adelante.
En conclusión, los planes familiares con adolescentes no se tratan de forzar la convivencia, sino de crear espacios en los que ellos quieran estar. Como papá, adaptarte y soltar expectativas pueden transformar la convivencia en algo más real y cercano.
