¿Qué es el Blue Monday y por qué afecta a los niños?
El Blue Monday suele ubicarse en enero, cuando ya pasó la emoción de las fiestas. Hay menos luz natural, se acabaron las vacaciones y regresan las rutinas. En los niños, esto se traduce en cansancio emocional, no en tristeza profunda.
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Además, ellos no siempre saben ponerle nombre a lo que sienten. Por eso, lo expresan con conductas.
Señales comunes del “Blue Monday” en niños
1. Más irritabilidad de lo normal
Se frustran con facilidad, lloran por cosas pequeñas o contestan mal. No es mala actitud: es saturación emocional.
2. Cero ganas de ir a la escuela
Les cuesta levantarse, se quejan más o dicen que “no quieren ir”. El regreso a la rutina pesa.
3. Cambios leves en el sueño o apetito
Algunos duermen más, otros menos. También pueden comer sin ganas o pedir más antojos.
4. Menos energía para jugar
No es que estén tristes todo el día. Simplemente se ven más apáticos o “apagados”.
5. Necesidad extra de atención
Buscan más contacto, abrazos o validación. Es su forma de pedir contención.
Qué sí puedes hacer para ayudarlos
- Mantén rutinas, pero con flexibilidad
- La estructura da seguridad. Aun así, baja un poco las expectativas los primeros días.
- Valida lo que sienten
- Frases como “sí, cuesta volver” ayudan más que minimizarlo.
- Aumenta la luz y el movimiento
- Salir al sol, caminar o jugar al aire libre mejora el estado de ánimo, incluso en invierno.
- Cuida el descanso
- Dormir bien regula emociones. Evita pantallas antes de dormir y mantén horarios claros.
¿Cuándo poner más atención?
Si el ánimo bajo dura más de dos semanas, hay aislamiento marcado, tristeza constante o cambios importantes en conducta, vale la pena consultar con un profesional. Eso ya no es Blue Monday.
