Estas son las características de la una oclusión sana infantil:
- Al cerrar la boca los dientes superiores cubren ligeramente a los dientes inferiores.
- Las líneas medias coinciden, el centro de los dientes superiores coincide con el centro de los inferiores.
- No hay apiñamiento ni espacios excesivos. Es decir, los dientes están alineados y con espacios normales según la edad.
- Las muelas encajan como engranaje, permiten una masticación eficiente.
- La mordida es cómoda, los niños pueden masticar, hablar y tragar sin dificultad
- Existe un perfil facial armónico: los labios y el mentón están equilibrados
Así es una mala oclusión dental infantil
La maloclusión ocurre cuando los dientes y los maxilares no encajan correctamente al cerrar la boca, explica la odontóloga pediatra Rodríguez Sosa, entrevistada en exclusiva para bbmundo. Así, la maloclusión afecta la masticación, el habla, la estética y el desarrollo facial del niño, e incluso la respiración.
Un niño con maloclusión puede presentar:
- Dientes apiñados o torcidos
- No hay espacio suficiente para todos los dientes.
- Mordida cruzada
- Los dientes superiores muerden por dentro de los inferiores.
- Mordida abierta
- Los dientes superiores cubren demasiado a los inferiores.
- Dientes muy salidos o muy metidos
- Desviación de la mandíbula al cerrar
- Dificultad para masticar o hablar
- Respiración por la boca
De acuerdo con Rodríguez Sosa, las causas más comunes de la maloclusión tiene que ver con la genética pero también con deficientes hábitos.
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Factores genéticos para desarrollar dientes chuecos:
- Tamaño de los maxilares
- Forma de los dientes
- Posición de la mordida
- Si tu, tu esposo o abuelos tuvieron dientes chuecos o mordida incorrecta, tu hijo tiene mayor riesgo.
- Hábitos orales que enchuecan los dientes:
- Uso prolongado de biberón (después de los 10 meses de edad) o si se utiliza para dormir
- Chuparse el dedo (luego de los 2 años ya no se aconseja)
- Uso del chupón (lo ideal es nunca usarlo)
- Si tu hijo empuja los dientes con la lengua
- Morder cobija u otros objetos como: lápices, juguetes y huesos de comida.
- Respirar por la boca
“La pérdida temprana de los dientes de leche conduce a que los dientes vecinos se muevan y, por consecuencia, se pierde espacio para los dientes permanentes y, por tanto, salen chuecos”, explica la entrevistada y advierte que la maloclusión no es solo estética, afecta también la salud, la respiración y el desarrollo del niño o niña”.
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Lleva a tu crío con el odontólogo
Desde la presencia de los primeros dientes de leche es necesario que lleves a tu hijo con el odontólogo pediatra quien te enseñará a lavar sus dientes y también evaluará la forma de su mordida desde los 3 años de edad. Así que no esperes a que tenga alguna deformidad facial.
El tratamiento para la maloclusión depende de la edad, el tipo de maloclusión y la causa, pero el objetivo siempre es guiar el crecimiento de los huesos y alinear los huesos.
“Recuerda que la mordida de tu hijo se forma todos los días. Por ello, los hábitos, la respiración y el cuidado dental, pueden evitar problemas ortodóncicos en el futuro. Las desviaciones de mordida pueden ser prevenibles, al eliminar el uso de: chupón, dedo, biberón o cualquier objeto que se introduzca como mal hábito dentro de la boca. Cuanto más temprano se detecte la maloclusión es más fácil, más rápido, menos costoso, el tratamiento, muchos niños pueden evitar brackets por tiempos prolongados si se tratan a tiempo”, recomienda la odontóloga pediatra María Guadalupe Rodríguez Sosa.
