Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer hace un trabajo impresionante. La placenta, uno de los órganos que se forman en este proceso, muchas veces se piensa que pertenece únicamente al cuerpo de la mamá. Sin embargo, tiene una fuerte influencia de la genética del papá. Esto ocurre gracias a un fenómeno llamado impronta genómica.
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¿Qué significa esto?
La impronta genómica es el proceso en el que ciertos genes se activan o se desactivan dependiendo de si vienen del papá o de la mamá. En el caso de la placenta, muchos de los genes que dirigen su crecimiento y funcionamiento se basan principalmente a partir del ADN paterno.
La placenta se forma a partir de células del óvulo fecundado y funciona como una especie de intermediaria entre la mamá y el bebé. A través de ella pasan el oxígeno, los nutrientes y las defensas necesarias para el desarrollo durante el embarazo.
Los genes del padre tienden a favorecer una placenta fuerte y eficiente, ya que esto aumenta las probabilidades de crecimiento y supervivencia del bebé.
Un equilibrio delicado
Aunque la placenta trabaja para el desarrollo del bebé, también debe mantener un equilibrio con el cuerpo de la mamá. Tal como explica la Universidad de Cambridge en estudios sobre biología reproductiva, la placenta permite el intercambio de nutrientes sin mezclar directamente la sangre de la mamá y del bebé, protegiendo a ambos.
Entender más sobre el embarazo
Conocer cómo funciona la placenta y su origen genético ayuda a entender mejor lo complejo y poderoso que es el embarazo. No se trata de competir entre mamá y papá, sino de reconocer cómo ambos aportan, incluso a nivel biológico, al desarrollo de una nueva vida.
