En 2010, con 28 años y siendo #1 del mundo en el golf femenino, Lorena decidió alejarse de las competencias profesionales. La razón que dio a conocer hace unos días es que no fue ni una lesión, ni un problema económico o algún incidente con antidoping. Fue algo distinto, su deseo de convertirse en mamá y de construir una familia con tranquilidad.
Declaraciones de Lorena Ochoa
Durante su participación en el podcast «Contenido Extra», la golfista compartió lo que muchos intuían ese año, su retiro fue por «razones bonitas»:
«Me moría de la ilusión de ser mamá, de formar una familia. Mis prioridades cambiaron», confesó con toda sinceridad.
Hoy, 15 años después, su historia sigue siendo un ejemplo claro de que hay veces en que lo más importante no es ganar medallas o estar en la cima, sino tener el valor de escuchar a tu corazón y lo que se necesita en el momento. Lorena prefiere ver su retiro como un paso necesario para abrazar y alcanzar nuevas metas como lo es su maternidad, su hogar, su fundación y sobre todo su familia.
Un retiro que dio lugar a un nuevo comienzo
Cuando se retiró del golf profesional, muchos se quedaron sorprendidos. ¿Cómo era posible renunciar y dejarlo todo justo estando en la cima?, pero Lorena ya sabía lo que quería, no fue una decisión impulsiva, sino meditada desde tiempo atrás que quería buscar volver a casa, tener una vida más tranquila, ser mamá y dedicar tiempo de calidad a su familia.
Aunque dejó atrás los torneos, nunca abandonó su pasión ni su compromiso. A través de su Fundación Lorena Ochoa, siguió ligada al golf, pero con un propósito diferente que es usar el deporte como herramienta de transformación para hacer su labor con niños y jóvenes en comunidades vulnerables demostrando que triunfar no siempre significa trofeos, a veces es dejar una huella positiva.
Aquí una parte de la entrevista:
