Dylan tiene 13 años y estudia en la Escuela Secundaria Diurna No. 106, en Tlatelolco, Ciudad de México. A inicios de noviembre sufrió una agresión muy fuerte dentro del plantel. Según su familia, él ya había sufrido burlas y amenazas antes y la escuela no tomó las medidas necesarias para protegerlo.
La situación creció tanto que terminó en una agresión física grave, lo que generó preocupación entre familias, maestros y autoridades, porque muestra cómo el bullying puede escalar si nadie interviene.
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¿Qué paso exactamente?
Todo comenzó con molestias que parecían «inocentes», compañeros le tiraban peluches durante clases y risas que aunque parecían simples bromas, a Dylan le hacían sentir incomodidad. Con el tiempo, estas acciones fueron escalando y dejaron claro que ya no eran un juego, sino señales de acoso escolar que iban creciendo.
Comenzaron alertas que eran preocupantes. Un exalumno lo contactó por TikTok y le mandó mensajes agresivos y usando la palabra «levantón». Estos mensajes aumentaron el miedo que Dylan ya sentía, contó que sentía que debía estar alerta todo el tiempo.
El 7 de noviembre de 2025, el bullying llegó al punto más grave. Ese día, cuatro estudiantes menores de 15 años lo tiraron al piso y lo golpearon varias veces, incluso cuando Dylan ya estaba inconsciente.
La agresión fue tan severa que terminó con inflamación cerebral y hematomas importantes, por lo que fue necesario trasladarlo al hospital para recibir atención urgente.
Lo que dice la familia
La familia asegura que Dylan ya había reportado lo que le pasaba. También afirman que la escuela minimizó sus quejas y no actuó de manera adecuada. Por eso hoy piden que las autoridades educativas intervengan y revisen lo que ocurrió dentro de la secundaria.
Buscan que el caso no quede en silencio y que se tomen medidas reales para evitar que otro estudiante viva algo similar, aunque ya exista una carpeta de investigación por lesiones dolosas.
