Pero ojo, esto no significa que “aprenda” un idioma en el vientre. Mejor lee lo que encontraron los científicos y qué puedes hacer con esta información sin agregar presión a tu embarazo.
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Lo que los científicos descubrieron sobre tu bebé y el lenguaje
Un estudio publicado en Nature Communications Biology analizó cómo fetos de 35 semanas reaccionaban a distintos idiomas. Para eso, investigadores en Montreal trabajaron con 60 embarazadas. A 39 les pusieron historias breves en francés, alemán y hebreo; el resto fue el grupo de control.
Después del parto, y durante los primeros tres días, midieron la actividad cerebral de los recién nacidos para ver cómo respondían a esos idiomas.
Los resultados fueron:
- Tu bebé reconoce su idioma materno desde el primer momento.
- Si escucha otros idiomas en el embarazo, también puede identificarlos después del nacimiento.
Y esta vez los científicos no se basaron en gestos o cambios de ritmo cardiaco. Usaron imágenes del cerebro, algo que nunca se había hecho para estudiar cómo un recién nacido procesa el lenguaje.
Lo que esto significa (y lo que no) para tu hijo
Aquí viene la parte clave: que tu bebé reconozca un idioma no significa que lo aprenda.
La autora del estudio, Anne Gallagher, explicó a Scientific American que tu bebé no aprende un idioma en el útero. Solo crea una especie de huella o familiaridad con ciertos sonidos. Nada más.
Por eso no tienes que agregar “estimular idiomas” a tu lista de pendientes. Escuchar otras lenguas no lo hará bilingüe, no le dará ventaja académica ni acelerará su desarrollo. Tampoco entenderá nada antes que otros bebés.
Entonces… ¿para qué sirve este descubrimiento? Para la ciencia. Entender cómo se forma el reconocimiento del lenguaje ayuda a detectar a tiempo retrasos del habla y del desarrollo. Y eso sí puede marcar una diferencia.
¿Debes hablarle más a tu bebé?
Si te nace hacerlo, hazlo. Hablarle, leerle o cantarle fortalece el vínculo y te ayuda a conectar con él. Pero no lo hagas desde la presión. Tu voz y tu presencia ya hacen mucho.
Fuentes confiables: Nature Communications Biology, Scientific American, Universidad de Montreal.
