Desde que tu bebé es pequeño, observa tu lenguaje corporal, cómo hablas con otras personas y cómo reaccionas cuando algo no sale bien. Esa información se graba, aunque no lo notes. Según la Academia Americana de Pediatría, los niños pequeños imitan el comportamiento de los adultos para entender cómo funciona el mundo social.
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Así que si tú dices “buenos días” al guardia o agradeces en una tienda, lo más probable es que tu hijo también lo haga. No porque le dijiste que era importante, sino porque lo vio en ti.
Modales que se aprenden por imitación
- Saludar y despedirse. Si lo haces tú al entrar o salir de cualquier lugar, tu hijo aprende que es parte de la convivencia.
- Dar las gracias. Escucharte agradecer cosas pequeñas (como cuando alguien le pasa la sal) le enseña que es parte de una relación sana.
- Pedir las cosas por favor. No se trata de exigir que él diga “por favor”, sino de que tú lo uses con naturalidad.
- Escuchar sin interrumpir. Si él ve que tú interrumpes todo el tiempo, no entenderá por qué a él no se lo permites.
- Ofrecer ayuda. Pequeños gestos como ayudar a alguien con una bolsa o ceder el asiento, también se contagian.
- Aceptar errores. Decir “me equivoqué” o “perdón” es uno de los aprendizajes más poderosos que puedes regalarle.
Lo que haces cuando estás enojada también educa
No se trata solo de cómo te comportas cuando todo va bien. Los momentos difíciles también enseñan. Si pierdes la paciencia y gritas, eso es lo que aprenderá que se hace cuando uno está frustrado. Pero si respiras profundo, te tomas un momento y luego hablas con calma, también lo está notando.
No tienes que ser perfecta, pero sí estar consciente: cada reacción tuya es una clase de modales en vivo.
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No le exijas lo que no ve en casa
Muchas veces esperamos que nuestros hijos sean amables, respetuosos y pacientes… mientras nosotros vivimos con prisa, soltamos comentarios agresivos y no agradecemos nada.
Si notas que tu hijo no saluda, no da las gracias o se impacienta con facilidad, la pregunta no es “¿cómo lo corrijo?” sino “¿qué ve en mí todos los días?”.