Se siente muy grande para los juguetes pero demasiado joven para andar con alguien. Ya casi entra a la secundaria y consideras que la rebeldía y los aires de autosuficiencia están apareciendo antes de tiempo.
Esto no es otra cosa que la consecuencia directa de la etapa en la que se encuentra: es un preteen o preadolescente, o sea un (todavía) niño de entre 10 y 12 años y tú una mamá que quiere –pero no siempre puede– tener el control.
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Prepárate pues durará al menos hasta que tenga 20. Para ello, te decimos cómo hacer las paces de manera tranquila y con amor.
- Olvida la amnesia. Abandona eso de que no lo entiendes. Para crear empatía recuerda cómo eras a esa edad, qué te inquietaba y motivaba. No esperes que se comporte como un “adulto chico” y haz que confíe en ti; así no tendrás que adivinar el porqué de actitudes como encerrarse en su cuarto o estar irritable. Ante los problemas conserva la calma, pues el que grita pierde y además, enseña a gritar
- Pon límites por adelantado. Desde el inicio, deja claras las consecuencias antes de enseñar las responsabilidades. En otras palabras, marca claramente las reglas del juego y sé congruente, es decir, no reacciones diferente cada vez. Si falla en alguna ocasión, dale más oportunidades; será una forma de poner en práctica lo aprendido
- Respeta sus “dramas”. Los chicos viven intensamente las emociones y preocupaciones. De nada sirve que le digas que sus problemas son pequeñeces comparadas con lo que a ti o a otros mayores les pasa. Sólo escucha y comprende; marcarás la pauta para que tenga la confianza de contarte sus cosas
- Mantente presente. Él te necesita y tu influencia penetra más a fondo de lo que crees. La mayoría de los teens y preteens confiesan que quieren pasar más tiempo con sus padres y eligen amigos que tienen el mismo esquema de valores que hay en su casa. Dale tiempo y sé una presencia constante
- Intercambia puntos de vista. Si insistes en olvidar que tú fuiste parecida o igual a como tu hijo se comporta hoy en día, platica con otras mamás y comparte experiencias y soluciones
Fortalece la relación con tu hijo preadolescente. La paciencia y el amor serán tus mejores aliados.

Shhh… La guía definitiva para enseñarle a tu bebé a dormir

