Por qué no sufro cuando mis hijos se enferman

Mamá al Cubo · 27 junio, 2017

Cuando tus hijos se enferman, ¿cómo reaccionas?

nina enferma con su mama

Cuando tienes más de un hijo y comienza a enfermarse el primero, luego el segundo y, en mi caso, al tercero es inevitable entrar en pánico; sentir que las piernas te tiemblan y comenzar a correr en círculos como gallina sin cabeza. Claro que nadie se da cuenta de esta escena porque una es profesional y guarda la compostura, pero les confieso que esta imagen recorre mi mente varias veces al día.

No sé si prefiero que se enferme primero uno y luego los otros dos, o los tres al mismo tiempo. He pasado por ambos casos, aunque puede ser diferente, el desgaste es el mismo. En el escenario escalonado, tienes chance de atender a uno de los tres mientras el otro par continua la vida sin problema, el tema aquí es que cuando crees que ya superaste el drama, se enferma el segundo o la segunda y vuelves a comenzar rogándole a todos los santos que el tercero no se haya contagiado.

En el caso dos, o sea todos al mismo tiempo, tienes la ventaja de que no te partes en mil pedazos para cuidar a uno o recoger de la escuela a otros etcétera porque sientes que realmente la cabeza te va a explotar o que necesitas asomarte a la ventana para tomar aire y contar hasta cien.

Quizás les parezca una mala madre, pero no soy de las que sufre cuando sus hijos se enferman, es decir, no lo padezco, ni tampoco pienso “quisiera evitarles este malestar”  y miren que me encanta tirarme al drama, pero desde que tenía un solo hijo he visto sus enfermedades o malestares como algo normal que es parte de la vida cotidiana de todos los seres humanos, todos nos enfermamos y sí que la pasamos mal, pero no voy a sufrir por ello, ni me voy a poner peor que ellos.

Al contrario, un niño enfermo necesita de un adulto que le cuide, que le contenga, que le de certeza de que esto va a pasar y por supuesto de que aguante sus malos ratos, una criatura enferma no necesita que su mamá se ponga a llorar junto con ella.

Por supuesto, que he sentido miedo en algunas ocasiones, como cuando mi hijo mayor entró a urgencias con una crisis de bronco espasmo a los dos años y medio y estuvimos como 19 horas en urgencias hasta que pasó la crisis; o cuando mi hija grande tuvo una crisis a las horas de nacida y tuvimos que quedarnos un día más en el hospital; no es lo mismo tener miedo que sufrir, pero cuando hablamos de gripas, fiebres virales, infecciones en el estómago, todos padecimientos que se atienden a tiempo y se resuelven con cuidados y medicamentos, no, eso no me hace sufrir, me cansa, me agota.

Una criatura enferma consume mucha energía de su madre/padre o persona que lo cuide, así que como sea con tres escalonados o al mismo tiempo me dejan sin potencia.

Pero el show debe continuar y una saca fuerzas de quién sabe donde para continuar, eso sí después de sacarlos de la enfermedad, debemos darnos un tiempo para cuidarnos a nosotras, cargar baterías, tomarnos un día libre de rutinas, o al menos una mañana de estar con una amiga y platicar de todo menos de los hijos; de irte a caminar sola, tomar un café y leer un libro, de sentarte en la banca de un parque a contemplar la vida pasar.

Es necesario hacerlo para poder estar repuestas para las siguientes batallas.

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