Muchas veces llegamos cansadas a la casa después de un día pesado y lo único que quieren nuestros hijos es jugar con nosotras. ¿Te ha pasado?
Para ellos el juego es algo muy serio e importante, no es un momento para distraerse: es justo lo que necesitan para desarrollarse correctamente y tener cada vez más herramientas para su vida futura.
El juego es donde los niños logran desarrollar sus habilidades cognitivas, motoras, sociales y emocionales para el resto de su vida. Desde un punto de vista social, es como ellos logran comunicarse, compartir y frustrarse; características básicas para que más adelante en la escuela y en sus relaciones adultas sepan como actuar correctamente.
Por ejemplo, cuando los niños juegan con sus padres a ser otras personas como pretender ser el doctor o la maestra, lo que están logrando es disminuir el estrés, estimular el motor grueso, construir habilidades de liderazgo y desarrollar habilidades cognitivas.

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Los niños pueden divertirse y jugar con otros niños, claro, pero el crecimiento y la estimulación real pasa cuando es un juego entre padres e hijos.
Los beneficios del juego padre-hijo son conexión y confianza y sólo se dan si jugamos con ellos. Poco a poco vamos creando una relación abierta y profunda con nuestros hijos, que es justo la que nos ayudará más adelante cuando sean adolescentes para que confíen en nosotros, nos digan si están en peligro y sepan que siempre estaremos ahí para cuidarlos y amarlos. Si no logramos tener este lazo emocional desde chicos, difícilmente lo tendremos de grandes.
¿Cómo jugar con nuestros hijos correctamente?
Siéntate con él o ella y procura que tus ojos estén a su misma altura. Tu labor va a ser de escuchar, observar, reírte, mirarlo a los ojos y básicamente disfrutar ese momento con tu hijo. No se vale tener el celular a lado o algo que te distraiga. Dile a los demás de la casa que por favor no haya interrupciones –o las menos posibles- para que logres conectar y jugar correctamente.
Puedes poner un tiempo límite pues vivimos vidas llenas de responsabilidades, pero procura que los minutos que estés con cada uno de tus hijos sea usando 100% de tu atención.
La próxima vez que tu hijo quiera jugar contigo piensa que es la mejor inversión que puedes hacer para su desarrollo y que beneficiará tu relación con él en el futuro.
Creo que es el mejor regalo que podemos darles a nuestros hijos, ¿no creen?