7 cosas que debes saber sobre el virus de Coxsackie

Redacción bbmundo · 26 julio, 2017

Conoce más sobre el virus que se está propagando entre los niños mexicanos

Seguramente en últimas fechas han escuchado que muchos niños fueron contagiados de Coxsackie o también conocido como Síndrome de  boca, manos y pies.

Por esto, te compartimos siete cosas que debes saber sobre este padecimiento: 

 

1) ¿De qué se trata esto?

 

La fiebre aftosa o enfermedad boca, manos y pies (EBMP), es causada por el virus llamado Coxsackie.

Es una enfermedad que ataca principalmente a los niños, entre los 3 y 6 niños de edad, es decir, de kínder y primaria; aunque los adultos no están exentos de padecerla.

El virus Coxsackie pertenece a la familia de los enterovirus, denominados así porque se multiplican en el intestino después que han sido ingeridos con agua o alimentos contaminados. En este grupo de virus se incluye también los de la poliomielitis y el virus de la hepatitis A, los cuales viven en el tracto digestivo de los seres humanos. Estos virus se pueden contagiar de una persona a otra, por lo general a través del contacto con manos sucias o superficies contaminadas con heces, donde pueden vivir varios días.

2) ¿Cuáles son los síntomas?

 

  • Llagas dolorosas en boca, manos, pies y en algunos casos zonas genitales
  • Salpullido en el cuerpo
  • Dolores prolongados en la garganta
  • Las llagas contienen líquido
  • Problemas para dormir bien

 

3) ¿Cuánto dura la infección?

 

El tiempo de infección por el virus Coxsackie varía mucho. El periodo de incubación desde el contacto con el virus hasta la aparición de síntomas es de 5 a 7 días. En los cuadros que sólo cursan con fiebre, la temperatura del niño puede volver a la normalidad al cabo de 24 horas, aunque la duración promedio de la fiebre es de 3 a 4 días.

La enfermedad EBMP suele durar de 2 a 3 días y la meningitis viral puede durar de 3 a 7 días.

De ahí la importancia de visitar al pediatra para que él basado en su diagnóstico nos dé un tiempo estimado y lleve el control de cada caso.

4) ¿Qué más sabemos sobre la enfermedad? 

 

  • El 80% de los niños infectados por este virus no muestran síntomas.   
  • Dentro del 20% restante los niños suelen tener fiebre alta repentina, dolor de cabeza y dolores musculares. Otros presentan también dolor de garganta, malestar abdominal o náuseas.
  • En casos muy raros puede llegar a darse una presentación clínica más grave con síntomas neurológicos como meningitis, encefalitis  parálisis similar a la poliomielitis lo cual es multifactorial.
  • El virus se propaga con facilidad en contextos grupales, debido a la falta de higiene, por ello es común ver afectados a grupos en los colegios, las guarderías o los campamentos de verano.
  • Es muy común en zonas tropicales donde las infecciones se producen durante todo el año. En zonas urbanas, los brotes ocurren más a menudo en verano y otoño, es por ello que recientemente algunas entidades del país reforzaron medidas preventivas por la presencia del virus Coxsackie; sin embargo NO se trata de una alerta Epidemiológica.
  • En México: En lo que va de 2017 se han notificado por parte de las unidades médicas de todo el Sector Salud de la Ciudad de México (Secretaría de Salud de la CDMX, Servicios de Salud Pública, IMSS, ISSSTE, instituciones de salud privadas, entre otras), 394 casos de pacientes infectados con el virus Coxsackie, correspondientes a 45 brotes de enfermedad boca manos pies (EBMP).

 

5) ¿Por qué unos sí se contagian y otros no?

 

Algunos niños son más susceptibles por características propias, como los neonatos –especialmente los prematuros- o los niños que tienen el sistema inmune debilitado debido a enfermedades como cáncer o desnutrición, o que reciben medicamentos que disminuyen la actividad del sistema inmune, como los derivados de la cortisona (glucocorticoides).

Los niños que tienen un sistema inmune que “aprende” rápido suelen contener mejor las infecciones, al igual que niños de mayor edad tienen respuestas de defensa que niños más pequeños. Además, el estar frecuentemente en contacto con virus y otro tipo de microorganismos en un medio como una escuela o una guardería, también le permite tener una respuesta más rápida con el tiempo.

El estado nutricional de un niño puede modificar la respuesta del sistema inmune; esto se refiere no sólo al peso sino también a la cantidad de micronutrimentos (vitaminas, oligoelementos como el zinc) que son ingeridos. También el estado de su microbiota o flora intestinal, que se suele alterar después del consumo de antibióticos, puede proteger o volver vulnerable a un niño.

6) ¿Cómo prevenirlo? 

 

  • Lavarse las manos es la mejor forma de prevenir este virus. No hay ninguna vacuna para prevenir la infección por el virus Coxsackie, por lo que lavarse las manos es la mejor forma de evitar el contagio. Solemos ir al baño, incluso en los lugares públicos y no lavarse las manos. Es importante hacerlo principalmente después de cambiar el pañal de un bebé, antes de comer y antes de preparar alimentos.
  • Usar desinfectante en manos y en los objetos que se lleguen a tocar. Hay que limpiar de manera regular los juguetes que se comparten en las guarderías con un desinfectante porque el virus puede vivir en estos objetos durante varios días.
  • Taparnos la boca con el codo. Idealmente hay que cubrirnos con un pañuelo y deshacernos de él, pero no siempre se tiene el tiempo suficiente para hacerlo, por lo cual, para reducir el contacto con el virus, hay que cubrirnos la boca con el antebrazo o codo cuando estornudamos. Esto es porque con las manos continuamente acariciamos a otras personas y realizamos otras actividades que propagan el virus.
  • Evite el contacto directo con personas que estén enfermas. Los niños que contraen una infección por el virus Coxsackie deben faltar a la escuela o a la guardería durante varios días para evitar el contagio.
  • Reforzar el sistema inmune de los niños. Un niño bien nutrido implica que tenga micronutrimentos como Vitamina D, Vitamina A y Zinc entre otros. Existen en el mercado preparaciones farmacológicas para incrementar la actividad del sistema inmune y que sean menos propensos a enfermarse. La dosis depende del tamaño, edad, peso y género de cada infante por lo que es muy importante siempre acudir con el pediatra para que sean ellos quienes precisen qué tipo y en qué cantidad debemos administrar a cada niño.

 

7) ¿Existe en otros países? 

 

  • El Primer caso de coxsackie  se dio en 1958. Los expertos Robinson C, Doane F, y Rhodes J., describieron un brote de 60 casos de una enfermedad altamente infecciosa ocurrida en Toronto en 1957, caracterizada por vesículas en boca, en las manos y los pies.
  • En 1960, Alsop y asociados propusieron el nombre de enfermedad de manos, pies y boca, después de haber observado en 1959 varios casos en Birmingham, Inglaterra. Posteriormente se han reportado varios casos en forma aislada o epidémica en diferentes partes de Estados Unidos, el Reino Unido, Australia, Nueva Zelandia y Dinamarca y Latinoamérica.
  • La Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de México, a través de la dirección de Vigilancia Epidemiológica de la SEDESA, aseguran que el virus Coxsackie, también conocido como Enfermedad de Manos, Pies y Boca (EMPB), no pone en riesgo la vida de quienes la padecen y es controlable.
  • De acuerdo con cifras de la OMS, países en desarrollo como Hong Kong, Malasia, Singapur, Tailandia, Taiwán y Vietnam presentan una tendencia a la alta de casos de contagio.

 

DATOS DEL DOCTOR:

Miguel Ángel Guagnelli Martínez, Médico Especialista en Endocrinología Pediátrica. Actualmente completando la maestría en Epidemiologia Clínica por la UNAM y el Hospital Infantil de México Federico Gómez.

FUENTES:

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