Después del nacimiento, el médico lo corta y deja solamente un muñón que mide entre dos y tres centímetros, el cual se cae entre los primeros tres o 10 días, aunque a veces hasta la tercera o cuarta semana.
Mientras eso sucede, es importante que tomes algunas medidas de higiene para evitar complicaciones. ¡No temas! Aunque puede serle molesto, no le provoca dolor.
- Báñalo todos los días en la tina o de manera directa utilizando algodón con agua tibia y jabón neutro. Elimina el exceso de agua con una gasa esterilizada; recuerda que una limpieza adecuada impide la acumulación de bacterias
- Mantenlo seco porque la humedad podría retardar la cicatrización. Al cambiarle el pañal, procura doblarlo para disminuir el riesgo de que entre en contacto con la orina
- Evita vendarlo y fajarlo para que no limites el contacto con el aire
- Permite que se desprenda naturalmente. No lo jales aunque le falte muy poco para caerse. Una vez que se desprenda podrá sangrar ligeramente, no te alarmes a menos de que la hemorragia no se detenga.
- No coloques monedas, botones, canicas u ombligueros que pueden ocasionar lesiones, irritación o infecciones
- Consulta al pediatra si no se desprende después de la cuarta semana o si el cordón forma un tejido rosado llamado granuloma, que drena líquido amarillento
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Signos de alerta
Con el paso de los días verás que se endurece y cambia a marrón o negro, una buena señal de que está cicatrizando; pero si notas que presenta alguno de los siguientes síntomas, podría tratarse de una infección y deberás llevarlo al médico cuanto antes:
- Secreción
- Mal olor
- Enrojecimiento
- Sensibilidad
- Sangrado abundante

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